Nacho Mallo ( @NACHOMALLO )

Pensaba antes del encuentro, que el Mallorca, independientemente de si subiese o no, había cumplido su objetivo. Ya he comentado alguna otra vez, que el fútbol, como espectáculo que es, tiene que entretener, divertir, emocionar… Y eso es lo que ha hecho este equipo durante todo el campeonato. Hacía muchísimos años que la afición mallorquinista no se emocionaba como lo ha hecho esta temporada. Y no me equivoco si aseguro que el público se ha divertido durante toda la fase regular, no sólo en estos últimos partidos del play-off. Hay películas, obras maestras, que no tienen un final feliz y sin embargo han cumplido su fin. Pero, también, hay otras que además te dejan una sonrisa. Mejor imposible.

No es que el Mallorca padezca Trastorno Obsesivo Compulsivo como el protagonista de la película, aunque se ha empeñado en rozar casi siempre la perfección, sobre todo en casa. Y cuando no se ha conseguido, había una vocecita, la de Vicente Moreno y su equipo, que se empeñaba en corregir todo lo posible para volver al camino recto. Creo que ahí radicó el éxito de estas dos temporadas, en las que, afortunadamente solo se ha hablado de fútbol y los protagonistas principales han sido los futbolistas y  los técnicos. Por ahí vamos bien.

Respecto al partido, poco que decir. Ya comenté la semana pasada que la posible remontada tendría tintes épicos y así ha ocurrido, contagiándose mutuamente afición y equipo. Tres golazos; juego ofensivo durante la mayor parte del tiempo; Baba doctorándose como futbolista; Salva Sevilla de maestro; Lago Junior esta vez sí apareciendo; Estupiñán con una parcela comprada en la banda izquierda; Raíllo y Valjent cien por cien seguros (bueno, vamos a olvidarnos del posible penalti en el principio, creo que muy leve roce, pero con riesgo); Sastre trabajador al igual que Dani Rodríguez; Budimir y Abdón excelsos; Aridai detalles de intensidad ofensiva; Reina una mano magistral y decisiva; los que tuvieron menos tiempo, como Xisco Campos y Álex López, también pusieron su empeño. Y los que no jugaron ayer, también empujaron. Ese ambiente de familia es lo que ha hecho a este equipo especial. Hay que recordarlos a todos, porque lo que no se ve también importa, y mucho.

Ahora es el momento de disfrutar y que trabajen en la sombra los que han de hacerlo. No me queda más que decir ENHORABUENA y FELICIDADES, a todos, también a la afición.

Próximo partido…, aún no sé. Eso sí, en Primera División.

Nacho Mallo

Nacido el 20 de febrero de 1960, el guardameta gallego defendió la portería

bermellona durante seis temporadas, desde la 82/83 hasta la 87/88.

En ese tiempo disputó 102 encuentros, tanto en Primera como en Segunda División, peleando siempre por la titularidad con grandes porteros como Zubeldia o Ezaki Badou. Tal y como recoge Xesc Ramis en su Diccionario de jugadores del Real Club Deportivo Mallorca (Editorial Siníndice, 2017), “era un portero con muy buenas manos, agilidad asombrosa y mucha tranquilidad en los momentos de más presión”.

Actualmente es tertuliano en el programa Ser Deportivos Baleares, dirigido y presentado por Pedro Morlà.