Nacho Mallo ( @NACHOMALLO )

Jornada en la casi todo es perfecto. La afición, dispuesta a darlo todo por este equipo, acudió masivamente (más de dieciséis mil personas). Y no asistió de cualquier manera, como para cualquier otro partido. Se roció e impregnó de gasolina, dispuesta a que el equipo le hiciera arder, sólo faltaba la chispa como punto de ignición. El conjunto no se anduvo con rodeos. Aparcó el mechero y se decantó directamente por un lanzallamas. Son Moix se hizo fuego. Todo se tiñó de rojo y negro, creo que hasta el césped dejó de ser verde por momentos. Partido memorable, aunque sin ningún premio concreto en forma de ascenso o similar, pero peldaño subido más que dignamente.

A priori el guión del partido invitaba a pensar, al menos a mí, que iba a ser un encuentro trabado y farragoso en el que el Albacete, como hizo a lo largo de casi toda la temporada, se hiciese fuerte en el centro del campo, sobre todo en el aspecto defensivo. Parecía que el Mallorca no iba a arriesgar en exceso, pensando que quedaban otros 90 minutos. Pero resultó todo lo contrario. Los bermellones salieron al terreno de juego como si fuese el partido de vuelta y tuviesen que remontar un resultado adverso. Desde el pitido inicial buscó la portería contraria, haciendo presión en los saques y robando rapidísimamente la pelota. Una lección más de Vicente Moreno.

Planteamiento habitual con el cambio obligado de Budimir por lesión al que sustituyó en el once inicial Abdón Prats, excelso en el sacrificio y con una primorosa asistencia a Leo Suárez en el primer gol. Precisamente Leo sería la otra novedad entre los titulares, aunque hay muchos partidos en los que Moreno lo utilizó antes que a Aridai. Sin duda, el mejor partido del argentino hasta la fecha. Como casi siempre, trabajo excepcional de todos, pero hay un jugador que siempre está muy bien pero ayer fue de matrícula: Dani Rodríguez. El gallego nos tiene acostumbrados a ser muy eficaz en el trabajo y aparecer de vez en cuando en el ataque, pero ante el Albacete su primera parte fue impresionante, sobre todo por la cantidad y eficacia de sus llegadas. Pensé que en la segunda parte sería sustituido porque no podría aguantar ese ritmo, pero se dosificó muy bien y llegó el culmen para este gallego. Un golazo en el minuto 88 que coloca la eliminatoria bastante favorable a nuestros intereses. Repito que todos los jugadores han estado fantásticos y dignos de reconocimiento. El único pequeño apunte para corregir es en la banda izquierda. Estupiñán y Lago Junior. a veces se entorpecen uno a otro y es una pena porque esos dos portentos físicos hay que aprovecharlos más.

Lo malo es que no está todo decidido y el equipo manchego es un león herido que querrá sobrevivir de cualquier manera. No tienen mucho que perder. El botín de momento es nuestro y vale mucho, pero hay que conservarlo y el domingo a las 19:00 me imagino un Carlos Belmonte parecido al Son Moix del partido de ayer.

Suerte.

Nacho Mallo

Nacido el 20 de febrero de 1960, el guardameta gallego defendió la portería

bermellona durante seis temporadas, desde la 82/83 hasta la 87/88.

En ese tiempo disputó 102 encuentros, tanto en Primera como en Segunda División, peleando siempre por la titularidad con grandes porteros como Zubeldia o Ezaki Badou. Tal y como recoge Xesc Ramis en su Diccionario de jugadores del Real Club Deportivo Mallorca (Editorial Siníndice, 2017), “era un portero con muy buenas manos, agilidad asombrosa y mucha tranquilidad en los momentos de más presión”.

Actualmente es tertuliano en el programa Ser Deportivos Baleares, dirigido y presentado por Pedro Morlà.