Nacho Mallo ( @NACHOMALLO )

Hay partidos en los que hay que saber sufrir y tener una pizca de suerte para sumar los tres puntos. El del Málaga fue uno de esos choques, pues creo que el conjunto andaluz hizo más por conseguir la victoria. Los locales salieron con más empuje, presionando al Mallorca. La presión que hicieron casi todo el partido impidió que desarrolláramos nuestro juego. Hubo muchas imprecisiones y robos de balón en la zona de defensa y medio campo,  lo que provocó una inquietud continua. Los boquerones se asomaron con frecuencia la portería bermellona. Y, sin llegar a gozar de muchísimas ocasiones claras, lo cierto es que obligaron a Reina a realizar de nuevo algunas intervenciones de mérito.

El equipo fue el mismo de la semana anterior, pero la posición en el campo fue mucho más retrasada que en el partido contra el Rayo Majadahonda. Los malaguistas nos obligaron a ese repliegue y anularon prácticamente todo nuestro juego. Es verdad que, aun así,  pegamos un par de latigazos que metieron el miedo en el cuerpo a los aficionados que llenaron La Rosaleda. La más clara, aparte del gol, fue la de Budimir y su remate en el área pequeña. El juego no fluía y las penetraciones por banda tampoco. Aridai y Lago Junior alternaron su posición en varias ocasiones del partido. La intención era crear desconcierto en la zaga blanquiazul y, de paso, intentar frenar las subidas del lateral derecho anfitrión, muy participativo en ataque.

El equipo supo sufrir. Y eso es algo que hay que poner en el haber de Vicente Moreno. También es muy reseñable el hecho de que los jugadores que esperan su oportunidad en el banquillo, cuando saltan al césped, lo dan absolutamente todo. De hecho, el gol visitante viene de una asistencia de Abdón Prats y un remate de Leo Suárez, que habían entrado no hacía muchos minutos.

Y se consiguió una victoria importantísima, quizá la más importante hasta la fecha. Por el momento de la temporada en la que llega, por el rival ante el que se logra y por la inyección de moral y confianza que supone para jugadores, técnicos y aficionados. La recompensa, aunque tal vez excesiva por el juego desplegado, es más que merecida por el esfuerzo y pundonor desplegado por todos. Y, a pesar de todo, la alegría por los tres puntos no debe ser impedimento para analizar el partido y sacar algunos puntos de mejora. Existe la posibilidad de que Málaga y Mallorca se topen de nuevo en el tan deseado play off. Y, es difícil, que jugando igual, volvamos a ganar.

El domingo en Son Moix, a las 16:00 horas, podríamos dar un paso de gigante ante un rival directo como es el Sporting. Será otro partido muy complicado, pero pase lo que pase, estaremos otras semana más en los puestos de privilegio.

Nacho Mallo

Nacido el 20 de febrero de 1960, el guardameta gallego defendió la portería

bermellona durante seis temporadas, desde la 82/83 hasta la 87/88.

En ese tiempo disputó 102 encuentros, tanto en Primera como en Segunda División, peleando siempre por la titularidad con grandes porteros como Zubeldia o Ezaki Badou. Tal y como recoge Xesc Ramis en su Diccionario de jugadores del Real Club Deportivo Mallorca (Editorial Siníndice, 2017), “era un portero con muy buenas manos, agilidad asombrosa y mucha tranquilidad en los momentos de más presión”.

Actualmente es tertuliano en el programa Ser Deportivos Baleares, dirigido y presentado por Pedro Morlà.