Nacho Mallo

Ahora mismo la mayor parte de los aficionados mallorquinistas tienen ganas de ver el siguiente partido del equipo; la ida de la eliminatoria de ascenso frente al Mirandés. Un encuentro que se afronta con mucha ilusión, pero creo que también con mucha cautela.

La impaciencia creo que nos invade a todos. No estamos tranquilos, tampoco excesivamente temerosos, y estoy convencido de que a los aficionados del Mirandés les pasa lo mismo. La verdad es que los de Anduva han terminado la temporada muy bien: de los cinco últimos partidos han ganado cuatro y empatado uno. Los burgaleses arrebataron en las últimas jornadas el liderato al Sporting B y afrontan así el play-off de campeones, la única vía directa para regresar a Segunda División A una temporada después de haber perdido la categoría. El hecho de acabar en buena forma y con victorias les hace estar en una buena predisposición para este reto. No es un equipo muy goleador, prácticamente igual que el Mallorca, 53 uno y 52 el otro. Fuertes en defensa, con guarismos similares a los bermellones, los burgaleses son los campeones con más puntos de todos los grupos.

Su entrenador es Pablo Alfaro. El ex central sevillista transmite su carácter, su tensión y su personalidad agresiva a todo el equipo. Cuenta con un delantero, Cervero, que ha conseguido, de momento, 23 goles. Peligro seguro. Si tenemos en cuenta que el Mirandés ha marcado esa cifra de 53 goles ya comentada, resulta evidente el grado de dependencia que padece el equipo con respecto a su delantero centro. Nuestro máximo goleador lleva 12 tantos. Creo que está todo dicho.

El Mirandés es un equipo que va a dar pelea seguro. Como he dicho en semanas anteriores, tocase quién nos tocase, no hay un favorito claro. Pero sigo pensando que, si el Mallorca nos muestra su mejor versión, es muy difícil que no ganemos esta eliminatoria. Ahí radica mi principal miedo: no sé qué versión del equipo de Vicente Moreno veremos.

El hecho de que nos haya tocado primero en casa, desde mi punto de vista, puede que sea hasta positivo. Ya sé que a la afición le gustaría participar mucho más en el partido de vuelta y tener que hacerlo viajando a Miranda de Ebro es un poco más complicado. Pero en la mayor parte de estas eliminatorias, no todas evidentemente, los equipos afrontan el primer partido con mucha cautela. No saber todavía qué resultado te clasifica hace que no quieras tomar riesgos innecesarios. Y eso le puede venir bien al Mallorca. Si el Mirandés no hace mucho por marcar en Son Moix optaremos a la ventaja del valor doble de los goles en campo contrario.

Lo que está claro es que la afición está impaciente. Me imagino que jugadores y cuerpo técnico también. Así que suerte y…, a disfrutar.

Nacho Mallo ( @NACHOMALLO )

Nacido el 20 de febrero de 1960, el guardameta gallego defendió la portería bermellona durante seis temporadas, desde la 82/83 hasta la 87/88.

En ese tiempo disputó 102 encuentros, tanto en Primera como en Segunda División, peleando siempre por la titularidad con grandes porteros como Zubeldia o Ezaki Badou. Tal y como recoge Xesc Ramis en su Diccionario de jugadores del Real Club Deportivo Mallorca (Editorial Siníndice, 2017), “era un portero con muy buenas manos, agilidad asombrosa y mucha tranquilidad en los momentos de más presión”.

Actualmente es tertuliano en el programa Ser Deportivos Baleares, dirigido y presentado por Pedro Morlà.