Nacho Mallo

Finalmente se consiguió el objetivo. Creo que todo el mundo tenía claro desde hace unas cuantas jornadas que el Mallorca sería el campeón de grupo. Quizás lo esperábamos un poco antes, pero tarde o temprano, tenía que caer. A pesar de que ha tenido algunas lagunas a lo largo del campeonato, ha sido el mejor del grupo sin lugar a dudas.

La victoria ante el Badalona ha resultado un poco más fácil de lo previsto inicialmente. Ayudó mucho el gol tan tempranero para que el equipo se sacudiese el posible temor a un nuevo fiasco en la consecución del título. De todos modos, ganar al Badalona tan claramente nos da pistas de que, cuando el equipo funciona, es bastante superior a todos los de su grupo. Así pues, la consecución del campeonato es totalmente merecida.

Ahora queda un partido de mero trámite en el que el nivel de intensidad seguramente sea algo más bajo. Quedando solo una jornada por disputar, el único objetivo del encuentro es servir de preparación para la parte decisiva de la temporada. Diferente sería si el equipo hubiera quedado campeón hace un par de partidos. Entonces asomaría el peligro de que una falta de competitividad nos hiciese afrontar el play-off en condiciones demasiado relajadas. No ha sido así, y esa es la parte positiva de haber tardado tanto tiempo en conseguir matemáticamente el primer puesto.

Los restantes grupos han de esperar a esa última jornada para dilucidar quienes serán los rivales del Mallorca para optar al ascenso por la vía rápida. Hace un par de semanas apostaba por Rayo Majadahonda, Sporting B y Cartagena, pero todo hace indicar que el Mirandés sustituirá al equipo del Principado en ese puesto de privilegio. Ahora mismo no me atrevería a decir a quien prefiero. Si hubiese un filial lo escogería, pero no hay ninguno, y cualquiera de los otros equipos en discordia va a luchar de tú a tú con el Mallorca. Creo, sin embargo, que el principal miedo que hemos de tener no viene del equipo contrario, sino de nosotros mismos. Es muy difícil ganar al Mallorca cuando está enchufado. El problema radica en las lagunas o despistes que se generan de vez en cuando, más a menudo de lo que sería recomendable durante la segunda vuelta. En este período, a falta de una jornada, hemos conseguido 7 victorias, 6 empates y 5 derrotas, es decir, 27 puntos. De los 27 goles en contra que lleva el equipo 18 han sido en esta segunda fase. Estos números nos hacen ver lo buenísima que ha sido la primera vuelta y lo llena que está de indecisiones esta segunda mitad. Algo extraño si tenemos en cuenta el gran número de incorporaciones que se produjeron en verano, entrenador incluido. No hubiera sido extraño que el grupo necesitara un tiempo de adaptación al principio y que luego todo viniese un poco rodado, pero ha sido al revés.

¿Qué Mallorca veremos en esta eliminatoria? Espero que no tengamos que verlo en más, pero hay dos campeones de grupo que van a ir a las siguientes. Sí o sí.

Tiempo de espera…

Nacho Mallo ( @NACHOMALLO )

Nacido el 20 de febrero de 1960, el guardameta gallego defendió la portería bermellona durante seis temporadas, desde la 82/83 hasta la 87/88.

En ese tiempo disputó 102 encuentros, tanto en Primera como en Segunda División, peleando siempre por la titularidad con grandes porteros como Zubeldia o Ezaki Badou. Tal y como recoge Xesc Ramis en su Diccionario de jugadores del Real Club Deportivo Mallorca (Editorial Siníndice, 2017), “era un portero con muy buenas manos, agilidad asombrosa y mucha tranquilidad en los momentos de más presión”.

Actualmente es tertuliano en el programa Ser Deportivos Baleares, dirigido y presentado por Pedro Morlà.