Ignacio García Mallo

Realmente el inicio del encuentro ante el Elche ha sido muy bueno. Presión cerca del área contraria, iniciativa en el juego y posesión de balón con bastante sentido; faltaba la creación de ocasiones claras de gol, pero las sensaciones eran muy positivas y el contrario estaba un tanto desorientado. Hizo falta muy poco, dos pérdidas de balón inocentes en el centro del campo, para que el Elche creara peligro en nuestra portería. A partir de ahí nos fuimos empequeñeciendo y el adversario, que huele el miedo, fue cogiendo más y más confianza. Digamos que hemos hecho un trabajo muy positivo durante veinte minutos, aproximadamente, para encogernos poco a poco.

No es que el Elche nos haya avasallado, pero fue aumentando su posesión de balón y además creando ocasiones de gol, la mayoría precedidas por errores de bulto de nuestros jugadores. Hay jugadores, no voy a dar nombres, porque además son varios, que no aciertan en las decisiones a tomar. Y no es por falta de calidad técnica, sino táctica y, en algún caso, de concentración.

Un problema importante es que en los inicios del juego no tenemos muy claro lo que hemos de hacer. Intentamos salir de atrás jugando, pero una vez que no tenemos confianza, debido a esas pérdidas de balón peligrosas, no sabemos muy bien qué hacer. Y lo que tendría que ser el plan B, es decir, el balón en largo, lo hacemos sin una correcta distribución. Se ha de trabajar esto y no darle a la pelota sin ton ni son. La gente ha de prepararse para poder disputar esa opción y se le puede sacar mucho provecho, pero en el partido ante el Elche la hemos rifado  sin mucho sentido en varias ocasiones. Siempre hay una parte fuerte en el juego aéreo de nuestro equipo y una parte más débil del rival; ahí hay que incidir. Repito que es el plan B, pero, a veces, resulta imprescindible.

Obviamente, lo mejor del partido en el Martínez Valero, es el inmerecido empate. Digo inmerecido porque las ocasiones para hacer gol fueron del Elche. Además de un penalti, para mí claro, de Sastre, que el árbitro no quiso pitar a pesar de estar muy cerca.

Seguimos con los problemas, ya graves, de las expulsiones y las tarjetas. Ya sé que algunas son necesarias, pero otras son lamentablemente inocentes. El caso de Álex López es un tanto llamativo, ya que tendría que haberle valido la experiencia de los partidos de sanción con los que ha sido castigado para que no cometa otra vez los mismos errores. Posiblemente la segunda tarjeta del partido haya sido un tanto injusta, pero la primera la acumuló de una manera absurda y que no le sirve para nada. Desde mi punto de vista, el club, ya no solo el técnico, tiene que dar un toque de atención y no perdonar ni un sólo desliz de este tipo. Como otras veces he dicho, en una eliminatoria a dos partidos estos detalles pueden resultar fatales.

Una semana menos para acabar la liga regular y la misma distancia con los perseguidores. Buena noticia.

Ignacio García Mallo ( @NACHOMALLO )

Nacido el 20 de febrero de 1960, el guardameta gallego defendió la portería bermellona durante seis temporadas, desde la 82/83 hasta la 87/88.

En ese tiempo disputó 102 encuentros, tanto en Primera como en Segunda División, peleando siempre por la titularidad con grandes porteros como Zubeldia o Ezaki Badou. Tal y como recoge Xesc Ramis en su Diccionario de jugadores del Real Club Deportivo Mallorca (Editorial Siníndice, 2017), “era un portero con muy buenas manos, agilidad asombrosa y mucha tranquilidad en los momentos de más presión”.

Actualmente es tertuliano en el programa Ser Deportivos Baleares, dirigido y presentado por Pedro Morlà.